domingo, 22 de enero de 2012

MIEDO

Miedo. ¿Qué es eso? ¿Una emoción, un sentimiento, una sensación? Si, estas tres cosas son algo distinto, la emoción sería el grado en que lo sientes, el sentimiento lo que sientes y la sensación es en tan solo un instante algo que recorre tu cuerpo. Entonces supongo que es algo de las tres… El miedo recorre tu cuerpo, muchas veces al límite de quedar paralizado, inunde cada uno de tus sentidos, agudizas el oído, tus ojos tienen mejores reflejos, tu piel es más sensible a lo que siente, tu olfato detecta olores que, quizá, no sabías de su existencia y tu paladar, ese sentido que parece quedar fuera de la adrenalina, hace mucho más intenso el momento pues sientes en tus labios el sabor del miedo. A veces creo que es un sabor amargo, insípido, asqueroso, letal o frío pero eso… eso suele pasarme cuando el miedo se apodera de mí.
Dulce, suave, delicado, sutil, fresco, ese es el sabor del miedo cuando lo veo en los ojos de alguien más, sus pupilas dilatadas y el sudor frío recorriendo su rostro, mojando su cuello, su ropa, la voz en un hilo y los puños cerrados, escucho el compas de su corazón acelerado, percibo sus pensamientos, rezando por aminorar su pulso, por hacer que sus piernas respondan y logre huir…
Me gusta el sabor del miedo en la noche, me gusta escucharlo callar, me gusta sentirlo helado entre mis dedos, olerlo y verlo de cerca, pero de nuevo, me gusta así solo cuando está en alguien más y, por supuesto, cuando soy yo quien lo crea.
Por eso hago lo que hago, por eso juego al depredador. Me gustan las presas fuertes, agiles, grandes, que tengan orgullo y vanidad. Si, hacen el juego más interesante y también mucho más largo. Es entretenido, divertido. Como ver una película en el cinema, solo, en el centro de la sala, con un gran bote de rosetas de maíz.
Al pasar un par de días, me aburre. Si, se acaba el chiste de perseguirlo entre sombras. Ahora juego con luces, en la claridad hay más confianza, y eso lo hace divertido de nuevo. Cree que viendo nada le pasara. Que estupidez.  Es así, con iluminación, que sin darse cuenta, lo acorralo, al ver sus ojos dilatados, sonrío.
-Hola, yo soy tu miedo, gracias por jugar.
Y entonces, sin previo aviso, termino, ahora comienzo a sentir otra cosa, sangre… pero ya hablaré de eso después…

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